25 Dec 2009 |
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Por Vicente Hernández Hernández Nueve años antes de que Galileo Galilei conociera del telescopio, lo apuntara hacia el cielo nocturno y nos mostrara, literalmente, otros mundos, un hombre era quemado vivo por pensar —solo por pensar— que el Sol en realidad era un cuerpo más en el Universo, que existían otros muchos mundos como el nuestro y que posiblemente —solo posiblemente— la creación (Universo) era infinita.
Giordano Bruno, después de no aceptar retractarse de sus ideas fue martirizado en público el 17 de febrero de 1600 en el Campo di Fiori, en Roma. El mismo Galileo casi recibe la misma "reprimenda", si no es por sus "eclesiásticas amistades".
El primer planeta descubierto fuera de nuestro sistema solar fue en la estrella 51 Pegasi a mediados de los 90's y al momento de publicar este artículo se conocen más de 410 exoplanetas alrededor de otras estrellas. La gran mayoría tan enormes como Júpiter, aunque el número de los parecidos a la Tierra va en aumento y las cantidades totales se actualizan casi semanalmente.
Actualmente hay 5 técnicas para encontrar otros sistemas planetarios: los tránsitos, el efecto Doppler producto del bamboleo estrella-planeta, la observación directa del bamboleo mediante astrometría, efectos relativistas en la luz de objetos de fondo y la observación directa del exoplaneta. La observación de tránsitos de un planeta frente a su estrella madre ya de suyo es bastante complicado. De hecho, son necesarios detectores muy sensibles para distinguir cambios de milésimas en el brillo de la estrella. Debido a esto, la mayoría de los exoplanetas descubiertos por este método son grandes, de los llamados tipo Júpiter. Obviamente debemos tener la suerte de que la órbita del planeta sea tal que nos permita detectar tránsitos. Otra manera de detectar exoplanetas es mediante la observación de las líneas espectrales en la luz de las estrellas. Usando el efecto Doppler —que nos permite determinar la velocidad (al alejarse o acercarse)— es posible medir aparentes vaivenes en una estrella con planetas. Lo que tenemos en realidad son giros entorno a un centro de masa que se detectan por el desplazamiento de las líneas espectrales. Una vez calculado este movimiento podemos medir la masa del planeta girando. Cerca del 90% de los exoplanetas han sido descubiertos así y combinando datos de tránsitos con los de efecto Doppler es posible calcular la densidad —cosa muy importante a la hora de decir si un planeta es rocoso o gaseoso.
![]() Por otro lado, con instrumentos de muy alta resolución sería posible ver los movimientos de la estrella directamente sobre el plano del cielo. Sin embargo, solo algunos primeros datos han salido a la luz y más observaciones, con mejores instrumentos son necesarias.
Si tenemos la suerte de que una estrella y sus planetas pasen entre nosotros y un objeto aún más lejano y brillante, es posible que tengamos un efecto relativista llamado microlente gravitacional. Aquí lo que sucede es que la luz proveniente del objeto más lejano es lensada por todo el sistema planetario. El resultado es un una curva de luz muy característica donde conforme se produce el lensado, la luz del objeto de fondo incrementa su brillo y de repente se incrementa más súbitamente, cae y continua en un nivel normal. Hasta ahora esta técnica es muy utilizada y unos 13 exoplanetas han sido descubiertos de esta manera.
Finalmente, la detección directa se usa para observar el reflejo de los planetas orbitando otras estrellas. De hecho, este método es el único que nos puede decir algo acerca de la composición atmosférica de los exoplanetas. Sin embargo, los requerimientos instrumentales son altos y hasta ahora solo pocos casos de observación directa se han logrado. Como acabamos de ver, la búsqueda de otros mundos no es cosa fácil y la combinación de técnicas nos lleva a mejores y más confiables resultados. Hace 400 años pensar en otros mundos era pagado con la vida y Giordano Bruno es solo un ejemplo de la inquisidora persecución de finales del siglo XVI y principios del XVII, una época oscura y de luz al mismo tiempo. Afortunadamente, la luz venció a las tinieblas, igual que los otros mundos de Giordano.
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